Blockchain y la industria de la moda

Las empresas de la industria de la moda claman por disponer de sistemas que aseguren la trazabilidad de sus productos, bien para proteger su reputación, para informar a sus clientes o para asegurar su calidad y autenticidad.

Algunas de las aplicaciones más prometedoras de la tecnología blockchain en el sector de las prendas de vestir y la moda tienen que ver con la gestión de inventarios y de la cadena de aprovisionamiento. Las empresas están cada vez más interesadas en conocerla en profundidad para mejorar el control del negocio: Los costes, los riesgos y el impacto de todo aquello que acontece desde la obtención de la materia prima hasta el descarte del producto pasado de moda.

Las ventajas para el sector no se limitan sólo a la mejora de la eficiencia. Con la tecnología de la cadena de bloques se puede seguir la pista de los envíos de las materias primeras desde origen a la fábrica, y rastrear todo el camino del producto acabado a través del canal de distribución hasta llegar al comprador.

Un cliente concreto no tiene modo de comprobar la autenticidad de un producto, y menos si lo compra on line; y tampoco tendrá idea de si se trata de un producto falsificado o no. Lo único que sabe es que está en una página web que le ofrece comprar productos caros de marca a precios asequibles. Por otro lado, los compradores prestan mucha atención a las medidas que sus marcas preferidas ponen en marcha para evitar los fraudes, aunque no parece que todas las marcas demuestren el mismo interés por frenar el contrabando de sus productos.

El uso de prendas de vestir con “etiquetas inteligentes” que pueden ser escaneadas por los compradores, les permite conocer todos los pasos del proceso de fabricación, desde la materia prima hasta el producto acabado, junto con los registros temporales y de localización geográfica de cada paso. Esta transparencia se puede convertir en un factor de elección para aquellos clientes que buscan conocer cada vez más cómo y dónde se han fabricado las prendas que compran.

El carácter distribuido de esta tecnología hace que los registros no puedan alterarse, perderse o destruirse. A partir de la información almacenada en blockchain se puede determinar la sostenibilidad de los procesos y el cumplimiento de normativas, tanto en las materias primas utilizadas como en los procesos de fabricación.

Otro de los aspectos a considerar de las falsificaciones en la industria de la moda es su impacto en la economía. La OCDE y la Oficina Europea de la Propiedad Intelectual cifraron las importaciones de productos falsos en 2013 en 461 miliardos de dólares, un 2,5% del total de las importaciones mundiales. Cuando las empresas fabrican esos productos falsos dañan la economía al poner en riesgo puestos de trabajo. Se estima que para el año 2022 los productos falsos y pirateados pondrán en peligro más de 5,4 millones de empleos.

La tecnología Blockchain tiene además la capacidad para proteger la propiedad intelectual de los diseñadores y dueños de marcas conocidas. La autenticidad de los productos de marca se puede verificar fácilmente por sus propietarios, comerciantes y compradores, reduciendo así las falsificaciones y el fraude.

Las aplicaciones de esta tecnología permiten a los diseñadores documentar cada paso del proceso de diseño, proporcionando así una prueba inalterable de su autoría. Los propietarios de marcas que licencian sus diseños pueden apoyarse en la cadena de bloques para hacer el seguimiento de las ventas y el pago de cánones.

Lograr que la información en blockchain esté de inmediato al alcance de los compradores permite que la propia prenda de moda narre la historia de su origen y muestre la complejidad del proceso de llevar el producto al mercado. Al hacerlo, se da respuesta a la demanda de esta información por parte de un mercado cada vez más sensible a los aspectos ecológicos y éticos del comercio.

Finalmente, el actual debate en la industria de la moda se centra en decidir si cada desarrollador debe proporcionar su propia solución blockchain independiente o si debería existir una plataforma común sobre la que las distintas empresas podrían desarrollar sus aplicaciones. Los defensores de esta segunda opción creen que facilitaría la operatividad de los distintos proyectos y haría posible una red más amplia y viable como prueba de veracidad.

Sin embargo, a diferencia de otros sectores, no existe un conjunto de estándares tecnológicos propios de la industria de la moda. Dada la manera habitual de comportarse el sector, donde cada uno busca tener su propio imperio, es poco probable que en un futuro cercano se llegue a implantar un estándar común de tecnología blockchain para la industria de la moda.

 

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